Seguro que tienes en casa joyas antiguas guardadas en un cajón, heredadas de un familiar o compradas hace años sin pensar demasiado en su valor real. Lo curioso es que muchas de esas piezas pueden valer mucho más dinero del que imaginas, y no solo por el oro que contienen. En tiendas especializadas como Punto Oro, en Terrassa y Santa Coloma de Gramenet, es habitual descubrir auténticas sorpresas.
Las joyas antiguas no son solo recuerdos del pasado: también pueden ser una pequeña inversión olvidada esperando su momento.
Joyas de oro macizo con diseños clásicos
Las piezas de oro macizo, especialmente las fabricadas antes de los años 80, suelen tener un valor muy interesante. En aquella época se utilizaba más cantidad de oro y menos aleaciones, lo que hoy se traduce en mayor pureza y peso.
Cadenas gruesas, pulseras rígidas, anillos contundentes o collares clásicos pueden esconder un valor elevado, incluso aunque el diseño parezca “anticuado”. En Punto Oro analizan tanto el kilataje como el peso real, asegurándose de que obtengas una valoración justa y transparente.

Joyas antiguas con piedras preciosas
Muchas joyas heredadas incluyen diamantes, rubíes, zafiros o esmeraldas auténticas. Aunque a simple vista puedan parecer pequeñas o poco llamativas, su calidad y origen pueden disparar el precio.
Antes, era habitual montar piedras naturales sin certificados, pero eso no significa que no tengan valor. Todo lo contrario. Un buen análisis profesional puede revelar que esa joya que no usas desde hace años esconde una piedra preciosa de gran valor. En tiendas especializadas como Punto Oro, cuentan con experiencia para identificar este tipo de piezas correctamente.
Joyas antiguas de marcas o estilos concretos
No hace falta que la joya sea de una gran marca internacional para que tenga valor, pero ciertos estilos antiguos son muy buscados. Joyas modernistas, art déco o piezas de mediados del siglo XX suelen despertar interés entre coleccionistas y compradores especializados.
Anillos con formas geométricas, broches elaborados o pendientes con diseños artesanales pueden valer más por su trabajo y estilo que por el metal en sí. Por eso es tan importante acudir a un lugar donde sepan distinguir una joya común de una pieza especial.
Monedas y medallas de oro antiguas
Muchas personas no consideran las monedas y medallas como joyas, pero en el mundo del oro tienen un peso importante. Monedas antiguas, conmemorativas o incluso religiosas pueden tener un valor elevado tanto por el oro como por su interés histórico.
En Punto Oro valoran este tipo de piezas de forma individual, teniendo en cuenta su estado, antigüedad y demanda actual. No todas las monedas valen lo mismo, y una revisión profesional marca la diferencia.
Joyas rotas o incompletas que siguen valiendo mucho
Un error muy común es pensar que una joya rota ya no vale nada. Cadenas partidas, pendientes sueltos o anillos deformados siguen teniendo valor real, ya que el oro y las piedras se pueden aprovechar.
Incluso piezas incompletas pueden venderse a muy buen precio si se valoran correctamente. En Punto Oro no importa el estado de la joya: lo importante es su composición y autenticidad.

Joyas heredadas que no usas (pero que valen oro)
Las joyas heredadas suelen quedarse guardadas por razones sentimentales, pero muchas veces no se usan nunca. Si estás pensando en darles salida, es buena idea saber primero cuánto valen realmente antes de tomar una decisión.
Una tasación profesional y sin compromiso te permite decidir con tranquilidad. En Punto Oro, tanto en Terrassa como en Santa Coloma de Gramenet, te explican todo el proceso de forma clara, sin letra pequeña y con precios actualizados al mercado.
Por qué es importante acudir a una tienda especializada
Vender joyas antiguas no es solo cuestión de peso. Hace falta experiencia, conocimiento del mercado y herramientas adecuadas. En una tienda especializada como Punto Oro, cada pieza se revisa con detalle, asegurando una valoración justa y honesta.
Además, el trato cercano y la transparencia hacen que el proceso sea rápido, seguro y sin sorpresas desagradables. Si sospechas que tienes joyas con más valor del que imaginas, lo mejor es salir de dudas con profesionales de confianza.